Mentalidad para escritoras emprendedoras

Cómo superar de una crisis como escritora

Cómo superar una crisis como escritora es una de las preguntas más frecuentes que llegan a mi buzón de email.

Hay múltiples males que afectan a las escritoras. Desde el terror de la página en blanco, pasando por la creación de personajes planos, la falta de correlación en la trama o incluso, las vacaciones anticipadas de las musas. ¡La inspiración viene y va! Las crisis o los momentos de tensión nos afectan tanto como a los lectores o a otras profesiones. Esta semana he querido centrarme en un pilar fundamental de nuestra vida como escritoras: la mentalidad.

Muchas veces nos centramos en ser altamente productivas a nivel creativo, con tener muchas ideas o como mejorar como escritoras que se nos olvida que nuestra profesión no está exenta de riesgos o crisis. Lo importante es identificar cuáles son esos momentos y tener recursos o habilidades para poderlas sortear sin que causen daño en nuestros proyectos o peor, nuestra autoestima. ¿Cómo superar las crisis como escritoras?

Consejos para superar una crisis como escritora

No escribir.

 

Os estaréis preguntando: “Patri, ¿cómo recomiendas no escribir a un escritor?”. La respuesta es sencilla: porque eso te ha causado la crisis. Ya sea por una falta de trama o escaleta bien definida, por unas expectativas reales o autoimpuestas demasiado altas o por una falta de claridad y confianza en uno mismo, en ocasiones, no somos capaces de escribir nada con coherencia, sentido y valor.

Te recomiendo que dejes el documento aparcado, apagues el ordenador y te dediques, durante un tiempo, a otras cosas. Puedes ver una película, una serie, cuidar de tu jardín, salir a cenar con unas amigas… lo que tu quieras. Cualquier cosa que no es esté relacionada con la escritura y tu proyecto. Si te presionas a seguir con el proyecto, a intentar poner una página más en el listado o incluso, a terminarla, es posible que nada salga bien. No te presiones. En ocasiones, lo mejor para nuestras historias es dejarlas reposar.

Esto te permitirá distanciarte del problema, relajar tu mente y tu corazón y tomar perspectiva. Es posible que una simple conversación con una amiga, un pequeño detalle que has visto en una película o el trozo de una canción te den la clave para recuperar la inspiración.

 

Comparte tu problema.

No somos islas. Por mucho que pensemos que la vida de escritora es solitaria estamos muy equivocados. Es posible que estemos físicamente solas en nuestra habitación o despacho mientras escribimos pero el mundo está lleno de compañeras de profesión o amigas amantes de un buen romance que estarán encantadas de echarnos una mano. Trata de sintetizar el problema y coméntalo con otra persona. Su visión no contaminada de la historia te permitirá tener un punto de vista diferente y fresco. Una forma diferente de poder analizar o abordar el problema que posiblemente no habías contemplado y que puede darte la solución.

¡A mi también me ha pasado! Y creedme cuando os digo que más lejos de pensar que me “van a robar la idea” lo que siempre pienso es “van a aportar valor a mi historia”. Porque al fin y al cabo, ellas también podrían ser futuras lectoras y preguntar “¿qué harían ellas o qué podría ser lo mejor para la obra?” sería una pre-aprobación de la trama que después disfrutarán los lectores. Creedme, un mensaje de aliento en el momento adecuado puede ser la clave para salir de una crisis o para resolver un problema que no sabíamos cómo salvar.

Hace tiempo hablamos del poder del networking para escritoras de novela romántica

Adiós, síndrome del impostor

Un problema común que he visto en muchas autoras es: el fantasma de la presión y el síndrome del impostor. Dejar la novela aparcada durante unos días o unas semanas no es un fracaso, al contrario, puede ser justo lo que necesita la historia. Por eso, no debemos sentirnos echarnos una losa pesada en nuestra espalda si no somos capaces de escribir “de tirón” nuestra obra. No pasa nada por no cumplir los objetivos de escritura de un día. ¿Acaso no podemos tener un mal día o un día en que no somos capaces de distanciarnos de las emociones de nuestra propia vida para centrarnos en las de nuestros personajes? Somos humanos, no debemos olvidarlo.

Dejar que los miedos avancen galopando en nuestra mente lo único que aportará será ponzoña y virus a nuestra creatividad, nuestro talento y nuestro proyecto. Somos humanos y escribimos historias para enamorar a otros humanos. Tenemos que permitirnos a nosotros mismos ser débiles porque podremos desarrollar herramientas personales de superación pero tolerar que sea nuestra dinámica profesional o personal es un error.

Hace tiempo hablamos de este tema tan importante en otro post del blog que comparto con vosotras. Es uno de los azotes más significativos y temas recurrentes de conversación entre autores que nos sumen en crisis pero saber cómo vencerlo es la clave del éxito.

Relee tu historia favorita.

Tómate un respiro de las palabras y coge tu libro favorito de las estanterías. Deleítate con el poder de las palabras que tanto te gustan para reconciliarte con tu lectora interior. Eso te hará sentir y reflexionar sobre por qué te gusta tanto la escritura: porque en el fondo, eres una lectura enamorada de las palabras. Todos los años me permito un momento para leer mis dos obras favoritas (por diversas razones) y siempre logro obtener algo del proceso. Desde una apasionada o romántica lectura, hasta aprender sobre estilo narrativo, sobre giros de trama o construcción de personajes.

Muchas escritoras subestiman el poder de aprender de otros.

Personalmente, todos los años releo dos novelas: “Orgullo y prejuicio” y “Deseo concedido”. Son dos novelas que han significado y significan mucho en mi vida como escritora y por supuesto, en mi vida personal. Gracias a sus palabras sufrí una transformación muy importante y cuando tengo un momento de duda, de crisis existencial como escritora, cuando no se cómo salir de un atolladero siempre recurro a ellas. Son mi refugio. Mi balsa.

Encontrar las tuyas te permitirá tener tu zona de confort y seguridad garantizada.

¿Alguna vez la habéis sufrido? ¿Cuáles son vuestros consejos?

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