Reseña de novela romántica histórica

Reseña «La dama y el plebeyo»

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Reseña de La dama y el plebeyo de Sarah M. Eden

No he permitido que pasara mucho tiempo, tras despedirme de los personajes anteriores, para sumergirme de nuevo en la serie Lancaster. Tras leer En busca de Perséfone que tuvo como protagonistas a Perséfone y al Duque de Kielder con su atípico matrimonio de conveniencia, necesitaba saber más de un personaje secundario que realmente sentí, desde el primer instante, que debía tener su propia historia. Mi sorpresa fue enorme y puedo confesar que grité de alegría en cierta tienda deportes cuando la editorial me confesó que había continuación y que, estaría centrada en Harry. ¡Cuántos buenos momentos pasé con Harry en la primera historia! Por fin, su propia trama romántica. No adelantemos acontecimientos y comencemos.

Harry siempre ha sido el fiel mejor (y único) amigo del Duque de Kielder. En la primera historia destacó por ser alguien totalmente diferente al Duque. La negatividad, hostilidad, aislamiento social, rechazo a las mujeres del Duque chocaba con la espontaneidad, la diversión, el juego y las insensatez de Harry. Dos polos opuestos que se sacaban mutuamente de quicio pero que se comprendían hasta límites insospechados y cuyo valor de la amistad estaba por encima de toda duda. Gracias a Harry tenemos un final feliz en la primer parte de la saga Lancaster, no lo olvidemos.

En esta nueva historia, Harry recibe una complicada misión que, aunque la acepta a regañadientas, puede ser divertida y jugar a su favor. La nueva duquesa desea que su hermana venga a la ciudad y pueda ser presentada en sociedad. Encontrar un buen marido para ella es el propósito pero, la falta de reconocimiento o posición social de la familia de ellas puede jugar en su contra aunque esperan que el apellido del Duque y el nuevo parentesco permita abrir puertas en la nueva sociedad. El Duque se compromete a sufragar los gastos y a realizar bailes en casa. Puede que no sea lo que desea pero es lo que su adorada esposa le ha pedido y él, complaciente y enamorado, acepta. Lo que no va a hacer es encontrar un marido. Harry será el encargado. Tiene que preparar una lista de candidatos según los requisitos que ponga la joven Atenea. ¿El problema? No tiene ninguno.

Esta carta blanca permitirá a Harry presentarle a todos los caballeros de la ciudad (incluyendo algunos de dudosa reputación) para que la joven aprenda qué es lo que desea o no en un hombre y así, pulir su lista. En realidad, Harry desea que ella misma se de cuenta que ambos son perfectos el uno para el otro y aunque él sabe que nunca podrían casarse, solo desea que ella le mire con cariño y amor.

Por su parte, Atenea me ha parecido el prototipo de dama de la época: inocente, confiada, sin expectativas sobre los hombres, con deseos de enamorarse, con necesidad de no ser una carga familiar. Sí que es cierto que conforme avanza la historia podemos ver una evolución y una madurez por su parte pero, sin duda, es un personaje que, en ocasiones, queda eclipsado por el poder del personaje masculino. Veremos a una joven que poco a poco explora su feminidad.

Novela romántica histórica divertida

Al igual que su predecesora donde los puntos de comedia los aportada la dinámica entre el Duque y Harry, ahora nos adentramos en una nueva dimensión: los divertidos, incómodos y satisfactorios encuentros de la joven Atenea con sus posibles pretendientes. Todos desean emparentar con el Duque de Kielder a través de su cuñada pero puede que no sean la mejor opción para ella. Harry se enamoró de Atenea desde el primer momento en que la vio y aunque le duele en el alma ver cómo habla, se relaciona y aplaude las palabras de otros caballeros, sabe que es lo mejor para ella.

En ocasiones, darse cuenta de lo que uno realmente quiere en la vida no es sencillo. En este caso, el afán o necesidad (mejor dicho) de Atenea de encontrar un marido le ciega pensando que todos los caballeros son nobles y de buen corazón. ¡Más lejos de la verdad! Atenea aprenderá, a pasos agigantados, que tener una posición social y relaciones en la capital no significa ser un hombre de confianza. El mal tiene muchos rostros y se esconde bajo máscaras atractivas. Son precisamente esos aprietos en los que se ve involucrada la joven lo que hace divertida esta historia, también.

Harry no decepciona en esta segunda historia. “La dama y el plebeyo”, que bien puede recordar a “La dama y el vagabundo” en algunos aspectos, es divertida, dinámica e inspiradora. Es el perfecto ejemplo de que el amor está más allá de la satisfacción o los logros personales. ¿Hay algo más noble que sacrificar la felicidad de uno mismo por el bienestar del ser amado? Todavía recuerdo las lágrimas que derramé en un capítulo concreto al final del libro. Una conversación entre Harry y el Duque que hizo temblar mis cimientos y reblandecer tanto el corazón que pensé que no sería posible recomponerlo.

Nos encontramos ante una novela romántica histórica clean romance que te permite soñar y confiar de nuevo en el poder del amor puro e inocente, del deseo natural, de la amistad y la fraternidad. Una de las cosas que me quedan clara tras la lectura de estas historias es que la hermandad no es algo que siempre va ligado a la sangre y que, el amor, puede surgir en cualquier momento.

 

Enlace de compra del ejemplar.

 

Para terminar, solo puedo decir que la autora ha embelesado mi corazón y que se ha ganado a una fiel seguidora. Harry es un príncipe noble, de buen corazón, con sus miedos más allá de la sonrisa arrasadora que desprende y del cual, es imposible no enamorarse.

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